Barcelona, en castellano
Ni Madrid, ni Salamanca ni Granada. La ciudad que a veces es acusada de perseguir al castellano, es la favorita de los estudiantes estadounidenses para aprenderlo. Los centros que acogen a los universitarios norteamericanos y supervisan sus estudios fuera de EEUU confirman que Barcelona es el destino favorito para aprender español.
IES Abroad, una organización que coordina esta especie de Erasmus norteamericano, cuenta este curso con 452 estudiantes en Barcelona, muy por delante de los 125 en París y los 110 de Londres, las otras dos ciudades con más demanda. Fundaciones como IES Abroad, CEA, y CIEE alojan en pisos alquilados o en casas de familia y los inscriben en programas de estudios de la UB, Universitat Autònoma, Ramon Llull y Pompeu Fabra, que son convalidados por más de 100 universidades estadounidenses.
Precaución en la Rambla
Los jóvenes llegan a Barcelona generalmente por las recomendaciones de otros estudiantes, que elogian sus fiestas y la vida nocturna hasta las seis de la mañana (en muchas localidades estadounidenses lo bares y discotecas suelen cerrar a las dos). De vez en cuando también la sugieren por su arquitectura o clima cálido. "Vine por los bares, la playa, la ciudad. Hay mucha variedad y es muy divertida", dice Johnny Wahl, de 21 años, de la Universidad de Missouri.
Pero en ocasiones los chicos sienten un control aún más férreo que en sus universidades de origen. Los estudiantes no pueden beber alcohol en sus pisos --están controlados por un tutor local--, ni organizar fiestas en casa. En dos viviendas llamadas la Casa del castellano tampoco pueden hablar otra lengua diferente del castellano, según firman en su contrato. "Tenemos una gran responsabilidad con las universidades en Estados Unidos, porque somos responsables lo que les ocurra", explica John Lucas, director de IES Abroad en Barcelona.
Apenas llegan, los chicos reciben varias guías de información de la ciudad. En la primera página destaca un mapa de Barcelona en el que se señalan en rojo lugares que no deben visitar de noche: la Rambla, el Raval, el Gòtic, Montjuïc, Maremagnum y el Port Olímpic. Es decir, los que más frecuentan. "Hay muchas reglas y lo entendemos, pero a veces podemos saltarlas sin que se den cuenta", dice un estudiante.
Pero no todo es fiesta y borrachera para estos veinteañeros. Casi todos aprovechan su estancia para aprender la cultura del lugar, su gastronomía e historia. Sus tutores de piso les enseñan a cocinar platos locales --el pan con tomate y la tortilla son los preferidos--, hacen visitas guiadas a museos y monumentos y hasta pueden ayudarlos con sus deberes. "Les tenemos que enseñar el español de aquí, porque ellos llegan con el que aprendieron en Estados Unidos y no pronuncian la ce ni la zeta", dice Cristina Vidal, tutora de un piso.
Pero el auge de Barcelona parece estar llegando a su fin. ¿La razón? La fortaleza del euro. Los jóvenes se quejan de la carestía de la ciudad y muchos ya consideran otros destinos más económicos.
Autor:David Placer (www.elperiodico.com)


